CARTAR AL EDITOR
Ética de la investigación con seres humanos, interculturalidad y legitimidad de la ciencia
Camilo Molina[1] Carla Celi[2]
1. Insitituto de Altos Estudios Nacionales - IAEN, Ecuador.
2. Universidad Amawtay Wasi, Ecuador.
DOI: https://doi.org/10.16921/pfr.v11i1.395
PRÁCTICA FAMILIAR RURAL│Vol.11│No.3│Marzo 2026│Recibido: 24/02/2025│Aprobado: 24/03/2026
Cómo citar este artículoMolina Bolívar JC, Celi C. PhD Ética de la investigación con seres humanos, interculturalidad y legitimidad de la ciencia. PFR [Internet]. Marzo 2026; 11(1). Disponible en: https://practicafamiliarrural.org/index.php/pfr/article/view/395 |
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Resumen
El texto presenta una respuesta al diálogo sobre artículos publicados en los últimos cinco años en torno a la ética de la investigación con seres humanos en el contexto de la pandemia y sus efectos posteriores. Identifica que la crisis sanitaria configuró decisiones bajo incertidumbre que incidieron en la distribución del riesgo, la justicia y la legitimidad de las respuestas públicas. Destaca la perspectiva intercultural como base para comprender el cuidado, la autoridad médica y la relación entre saberes locales y ciencia. Sitúa el debate en un escenario de desinformación, polarización y debilitamiento de la confianza pública en la ciencia, junto con tensiones en la cooperación internacional en salud. Señala que la diversidad cultural exige marcos bioéticos rigurosos que resguarden la integridad científica en la investigación con seres humanos. Propone fortalecer una bioética global, interdisciplinaria y humanista que articule ciencias sociales, políticas públicas y salud, y plantea renovar el debate académico sobre ética, legitimidad científica y sistemas de salud en la etapa pospandemia.
Palabras clave: bioética, ética de invetsigación con seres humanos, políticas públicas en salud, salud pública
Ethics of Research with Human Subjects, Interculturality, and the Legitimacy of Science
Abstract
This text presents a response to the dialogue surrounding articles published over the past five years on the ethics of research involving human subjects in the context of the pandemic and its aftermath. It identifies how the health crisis shaped decisions made under uncertainty, impacting risk distribution, fairness, and the legitimacy of public responses. It highlights the intercultural perspective as fundamental to understanding care, medical authority, and the relationship between local knowledge and science. It situates the debate within a context of misinformation, polarization, and eroding public trust in science, along with tensions in international health cooperation. It argues that cultural diversity demands rigorous bioethical frameworks that safeguard scientific integrity in research involving human subjects. It proposes strengthening a global, interdisciplinary, and humanistic bioethics that integrates social sciences, public policy, and health, and calls for a renewal of the academic debate on ethics, scientific legitimacy, and health systems in the post-pandemic era.
Keywords: bioethics, ethics of research with human subjects, public health policies, public health
Estimado Editor
El presente manuscrito es una repuesta a la carta de Bastidas G y Bastidas D publicada en Práctica Familiar Rural 7(3) [1], dada la relevancia al ser su texto una propuesta que dialoga con el trabajo sobre bioética en contexto de pandemia en el Sur elaborado por el equipo interdisciplinario que responde [2] y que además cuenta con el número previo sobre bioética y ética del cuidado [3]. En conjunto, estas contribuciones han construido una línea de reflexión de más de un lustro lo que significa un aporte para la discusión que tiene la revista sobre ética de la investigación con seres humanos, justicia, interculturalidad y responsabilidad pública desde los contextos del Sur, visibilizando la relación entre salud, poder y desigualdad como eje analítico innovador.
Desde estos precedentes, la pandemia y sus efectos aparecen sin duda como el escenario de decisiones éticas bajo incertidumbre cuyos efectos aún se proyectan en el mediano plazo. Cuestiones como la distribución desigual del riesgo y de las cargas sociales plantean exigencias normativas vinculadas a justicia, proporcionalidad y protección de derechos, en coherencia con los desarrollos de la ética en salud pública, ciencias sociales y la bioética [4,5]. Esta discusión se ha extendido hacia la legitimidad de las respuestas estatales y sus efectos sociales, ampliando el campo conceptual abierto por el artículo inicial.
Dando continuidad a estas perspectivas la bioética adquiere un rol relevante y relativo con la diversidad cultural para la comprensión del riesgo, del cuidado y de la autoridad médica, lo que demanda marcos bioéticos sensibles a estas variaciones [6]. La atención en salud requiere diálogo intercultural y reconocimiento de saberes locales como parte de la construcción de legitimidad sanitaria [7]. En el plano global, la bioética se orientó desde sus orígenes modernos al respeto por la diversidad y el cuestionamiento a las narrativas hegemónicas de modo que permita ampliar la representación de epistemologías del Sur (como señalan los artículos referidos) por las repercusiones que tiene la investigación con seres humanos y salud en la afectación en el acceso y servicio de salud [8].
En este mismo marco, la propuesta de Van Rensselaer Potter conserva vigencia conceptual, al comprender a la bioética como puente entre conocimiento científico, valores sociales y futuro de la vida articula responsabilidad intergeneracional, prudencia tecnológica y justicia ecológica [9,10]. Esta formulación permite situar la pandemia dentro de crisis más amplias que comprometen ambiente, desigualdad y gobernanza global.
Precisamente, el contexto histórico reciente se caracteriza por la convergencia de crisis sistémicas, con la fragilidad financiera, la concentración extrema de riqueza y el deterioro ambiental han tensionado los sistemas políticos y sociales contemporáneos [11,12]. De esta forma, la pandemia implica consideraciones más allá de las propias discusiones de la salud como ciencia exacta y abordó las discusiones públicas y de organización social, incluyendo algunas áreas sensibles por su impacto en comunicación, riesgos e internacionalización [15]. Estos factores incidieron en la percepción social de la gestión de la salud, la legitimidad de las decisiones sanitarias y la relación entre conocimiento científico y sociedad.
Por este motivo, la legitimidad de la ciencia debe fortalecerse en la etapa pospandemia que estamos atravesando, especialmente por los procesos de polarización creciente, desinformación (fakenews) y desconfianza institucional que minan la credibilidad del conocimiento científico en el área de salud [14]. A ello se suman cuestionamientos a la investigación en seres humanos, discursos anticientíficos y reducción del financiamiento a organismos multilaterales como la Organización Mundial de la Salud a la par que se da el avance de posiciones extremas que reconfiguran el debate público y afecta la cooperación en salud.
En este contexto, la integración de la bioética revisa cuestiones como: el respeto a la pluralidad articulada con estándares científicos, resguardar la integridad del conocimiento y evitar la reproducción de asimetrías. Este equilibrio constituye un núcleo para el debate contemporáneo en bioética global y salud pública.
Asimismo, se evidencia la fragmentación del sistema internacional, la distribución asimétrica de recursos sanitarios y las desigualdades estructurales en el acceso a condiciones básicas de vida, dinámicas que refuerzan la necesidad de una bioética global con perspectiva multidisciplinaria e interseccional, orientada a la defensa de la vida, la dignidad y el bienestar colectivo.
Bajo estas condiciones, se invita a la revista a impulsar un nuevo número dedicado al debate bioético ante estas emergencias. Es pertinente examinar la crisis de la globalización, la fragmentación del multilateralismo y la afectación en la toma de decisiones públicas, el financiamiento de la salud pública como bien global, la legitimidad de la ciencia, los ataques a la investigación biomédica, la representatividad en la producción de conocimiento y medicamentos, y los fundamentos éticos para sistemas de salud con equidad, legitimidad y responsabilidad intergeneracional. En esta dirección, pensar la bioética desde un enfoque interdisciplinario que integre ciencias sociales, salud y políticas públicas, fortaleciendo marcos éticos para la investigación con seres humanos en contextos complejos y diversos. Este esfuerzo es un llamado para consolidar una reflexión bioética situada, crítica y fundamentada.
Conflictos de interés: ninguno declarado.
Referencias