ARTÍCULOS ORIGINALES

Experiencias de parto biomédico en un hospital público de la ciudad de Quito, en los años 2010 – 2011 y evolución del reconocimiento de la violencia obstétrica en las normativas ecuatorianas.

Vásquez Quezada, Mónica Esmeralda(1)

1. Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE, Departamento de Ciencias Médicas, Sangolquí, Ecuador

DOI: https://doi.org/10.16921/pfr.v11i3.407

PRÁCTICA FAMILIAR RURAL│Vol.11│No.3│Julio 2026│Recibido: 06/05/2025│Aprobado: 21/07/2026

Cómo citar este artículo
Quezada V, Esmeralda() M. Experiencias de parto biomédico en un hospital público de la ciudad de Quito, en los años 2010 – 2011 y evolución del reconocimiento de la violencia obstétrica en las normativas ecuatorianas.. PFR [Internet]. Julio 2026; 11(3). Disponible en: https://practicafamiliarrural.org/index.php/pfr/article/view/407

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Resumen

Esta investigación se compone de dos momentos. En el primero, analizo los datos recogidos en un estudio etnográfico previo, para identificar aspectos de la violencia obstétrica, a la luz de las normativas internacionales y nacionales. En el segundo, analizo la evolución del reconocimiento jurídico de la violencia obstétrica en las normativas ecuatorianas. El objetivo es analizar y reinterpretar - a la luz de la legislación vigente - las rutinas obstétricas observadas en una época previa al reconocimiento de la violencia obstétrica en Ecuador, para evidenciar la importancia de las transformaciones en las normativas sanitarias. Metodología: estudio cualitativo retrospectivo con enfoque en la teoría fundamentada de Strauss y Corbin, complementado con un análisis documental de la evolución del marco normativo sobre los derechos de las mujeres en período de parto, en Ecuador. Resultados: El análisis de los datos recogidos en los años 2010-2011 permite evidenciar prácticas médicas rutinarias, que hoy son catalogadas como violencia obstétrica, por normativas nacionales e internacionales. El reconocimiento de la violencia obstétrica ha sido progresivo en la normativa ecuatoriana. En un inicio, se reconocieron algunos aspectos de este tipo de violencia, pero bajo el concepto de Parto Culturalmente Adecuado; en relación a un contexto histórico de desigualdad social y elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal, que por décadas han afectado a las mujeres rurales, especialmente indígenas y afroecuatorianas. Con el tiempo, las normativas incluyeron el térmico Parto Humanizado, que amplía su alcance más allá de las poblaciones indígenas. En el proceso, también se evidencia una disyuntiva entre un modelo tradicional de atención del parto y un modelo biomédico. Dilema que ha sido resuelto con el planteamiento del concepto Atención Intercultural, que apela a la integración de la partera en el sistema formal de salud pública. En la actualidad, ya se reconoce a la violencia obstétrica como una forma de violencia de género, pero aún no se ha definido una ley que la sancione. Conclusión: los cambios en la normativa ecuatoriana han contribuido a la reinterpretación de rutinas médicas habituales, como formas de violencia obstétrica históricamente naturalizadas. La identificación de las acciones que vulneran la dignidad y la integridad de las mujeres en proceso de parto, pasó de estar vinculado con las diferencias culturales, al parto humanizado y finalmente al reconocimiento de la violencia obstétrica en la normativa ecuatoriana.

Palabras clave: violencia obstétrica, parto humanizado, derechos de las mujeres, parto respetado, parto culturalmente adecuado, parto tradicional y parto biomédico

Experiences of biomedical birth in a public hospital in the city of Quito, in the years 2010 - 2011 and evolution of the recognition of obstetric violence in Ecuadorian regulations.

Abstract

This study comprises two phases. In the first phase, I analyze data collected from a previous ethnographic study to identify aspects of obstetric violence in light of current international and national regulations. In the second phase, I examine the evolution of the legal recognition of obstetric violence within Ecuadorian regulations. The objective is to analyze and reinterpret—considering current legislation—the obstetric routines observed during a period prior to the recognition of obstetric violence in Ecuador, in order to highlight the relevance of transformations in health regulations. Methods: A retrospective qualitative study was conducted using Strauss and Corbin’s Grounded Theory approach, complemented by a documentary analysis of the evolution of the regulatory framework concerning women’s rights during childbirth in Ecuador. Results: Analysis of the data collected between 2010 and 2011 revealed routine medical practices that are currently classified as obstetric violence according to national and international regulations. The recognition of obstetric violence within Ecuadorian regulations has been a progressive process. Initially, some dimensions of this form of violence were addressed under the concept of Culturally Appropriate Childbirth, in the context of historical social inequalities and high maternal and neonatal mortality rates that have affected rural women for decades, particularly Indigenous and Afro-Ecuadorian women. Over time, regulations incorporated the concept of Humanized Childbirth, expanding its scope beyond Indigenous populations. This process also revealed a tension between a traditional model of childbirth care and the biomedical model. This dilemma has been addressed through the development of the concept of Intercultural Care, which promotes the integration of traditional birth attendants into the formal public healthcare system. Currently, obstetric violence is recognized as a form of gender-based violence in Ecuador; however, a specific law establishing sanctions for these practices has not yet been enacted. Conclusion: Changes in Ecuadorian regulations have contributed to the reinterpretation of routine medical practices that were historically normalized within Ecuadorian society as forms of obstetric violence. The recognition of practices that violate the dignity and integrity of women during childbirth has evolved from an initial focus on cultural differences, through the framework of humanized childbirth, and ultimately toward the formal recognition of obstetric violence in Ecuadorian legislation.

Keywords: obstetric violence, humanized childbirth, women's rights, respectful childbirth, culturally appropriate childbirth, traditional childbirth and biomedical childbirth

 

Introducción

La presente investigación parte del análisis de los datos recogidos en una investigación etnográfica previa (Trabajo de campo 2010-2011), elegida como un registro histórico, que permite comprender las prácticas obstétricas de ese período, bajo la luz de las nuevas normativas sobre la atención del parto; y para analizar la importancia de los cambios ocurridos en la legislación ecuatoriana sobre derechos del paciente y sobre violencia obstétrica. Su análisis contribuye con una perspectiva histórica que permite comprender la importancia de las transformaciones en los derechos de las mujeres. Por lo tanto, el objetivo de esta investigación es analizar y reinterpretar - a la luz de la legislación vigente - las rutinas obstétricas observadas en una época previa al reconocimiento de la violencia obstétrica en Ecuador, para evidenciar la importancia de las transformaciones en las normativas sanitarias. La pregunta que guía este análisis es, frente a prácticas obstétricas deshumanizantes ¿Qué cambios existen en el discurso profesional? Entendiéndose por discurso profesional, las normativas y leyes que reglamentan la atención del parto en Ecuador.

En años previos al trabajo de campo (2010-2011) mencionado, en normativas internacionales (Organización Mundial de la Salud [OMS], 1985, 2014, 2018, 2022), ya se habían publicado recomendaciones específicas sobre el bienestar emocional, psicológico y físico en la atención del parto. En América Latina, en países como Venezuela (Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, 2007) y Argentina (Honorable Congreso de la Nación Argentina, 2009), ya se tipificó la Violencia Obstétrica como una forma de violencia de género.

En Ecuador, el primer reglamento que normó la atención de las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, se aprobó en 1994, con el título de Ley de Maternidad Gratuita (Congreso Nacional del Ecuador, 1994). Esta ley se centró en garantizar la atención obstétrica gratuita, como una estrategia para contribuir con la disminución de las altas tasas de mortalidad materna de la época (155 muertes por cada 100.000 nacidos vivos [Grupo Banco Mundial, s. f.]). En ese entonces, la atención biomédica se caracterizaba por el énfasis en lo biológico, “…el individualismo, ahistoricidad, asociabilidad, […] eficacia pragmática, asimetría, autoritarismo, participación subordinada y pasiva del paciente, exclusión del conocimiento del consumidor…” (Menéndez, E. L., 1985, 2020). Características estudiadas como rasgos estructurales del Modelo Médico Hegemónico, propuesto por el antropólogo Eduardo Menéndez y que también las identifico en las experiencias de parto recogidas (Trabajo de campo 2010-2011).

A partir del año 2008, las normativas ecuatorianas han incluido progresivamente aspectos enfocados en el bienestar emocional y físico de las mujeres en proceso de parto. Estos aspectos, en un inicio, fueron asociados con las diferencias culturales de las usuarias, pero, en la actualidad, se consideran como parte de la satisfacción y de la calidad de la atención médica de toda la población.

Metodología

Se trata de un estudio cualitativo retrospectivo con enfoque en la teoría fundamentada de Strauss y Corbin (Bénard Calva, 2016), complementado con un análisis documental de la evolución del marco normativo sobre los derechos de las mujeres en período de parto, en Ecuador.

El estudio lo desarrollo en dos etapas: En la primera etapa utilicé la teoría fundamentada, para el análisis de los datos recogidos mediante entrevistas a profundidad, observación, visita domiciliaria y notas de campo (Trabajo de campo 2010-2011). Los datos fueron sometidos a un proceso de codificación e interpretación progresivos.

En la segunda etapa realicé un análisis documental de los reglamentos sobre derechos y salud de las mujeres en Ecuador, respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Cómo ha evolucionado el reconocimiento de la violencia obstétrica en la normativa ecuatoriana? Este análisis lo enmarqué en normativas internacionales sobre el tema. Los documentos analizados fueron (Tabla 1):

Tabla 1. Normativas sometidas a análisis documental.

Año Normativa nacional Normativa internacional
1985 OMS. Declaración de Fortaleza
1998 Constitución Política del Ecuador. Reforma a la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia.
2007 Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia. Venezuela.
2008 Constitución Política del Ecuador
Guía Técnica para la Atención del Parto Culturalmente Adecuado
2013 Manual - Atención Integral en Salud Familiar, Comunitaria e Intercultural (MAIS-FCI)
2014 Norma Técnica para la Atención Integral de Salud Materna
2014 OMS
2015 MSP. Atención del trabajo de parto, parto y posparto inmediato. GPC.
2016 MSP. Normativa Sanitaria ESAMyN.
2018 Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (LOIPEVCM)
2018 OMS
2021 OMS
2026 Proyecto de Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia Obstétrica

MAIS-FCI: Modelo de Atención Integral de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural. MSP: Ministerio de Salud Pública. GPC: Guía de Práctica Clínica. ESAMyN: Establecimientos de Salud Amigos de la Madre y del Niño. LOIPEVCM: Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. OMS: Organización Mundial de la Salud.

Fuente: Elaboración propia.

El análisis documental consistió en codificación y creación de categorías, línea de tiempo, comparación de categorías surgidas de la primera etapa del estudio e interpretación.

Reflexividad en el trabajo de campo y manejo de la ética:

La investigación la realicé en calidad de estudiante de Maestría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Quito), después de la aprobación del protocolo de investigación, por parte de la universidad, y según los estándares éticos vigentes en la época. Como parte del proceso, además, solicité aprobación y permiso por parte del director de la Unidad Materna, comprometiéndome a cumplir con las normas y protocolos sanitarios. El protocolo de investigación incluyó consentimientos informados, que fueron revisados y aprobados. Cabe mencionar que, para ese entonces, ya contaba con un título en medicina general, por lo que conocía sobre las rutinas de atención obstétrica hospitalaria.

Posterior a los trámites mencionados, inicié la investigación con la identificación de los sujetos de investigación, en el área de espera de la Unidad Materna. Tras un primer acercamiento, algunas de las mujeres aceptaron ser parte del estudio y firmaron el consentimiento informado.

En el área de espera de la Unidad Materna, solían estar presentes varias mujeres embarazadas con sus familiares; por lo que los diálogos iniciales los realicé con las mujeres y sus familias. Las participantes estuvieron de acuerdo con la observación del parto y la entrevista. A cambio, esperaban un acompañamiento y ayuda a sus necesidades, durante el proceso de atención. En el caso de las pacientes menores de edad, el consentimiento fue firmado por la madre u otro familiar presente; y se acordó un acompañamiento durante el parto. Para las visitas domiciliares no logramos acuerdos con la mayoría de las entrevistadas, debido a la lejanía de sus domicilios.

El acompañamiento lo pude realizar de forma limitada: respondía preguntas sobre la hora del día o inquietudes sobre las rutinas médicas. No intervine en la atención de las mujeres.

El trabajo de campo lo inicie en el área obstétrica de la Unidad Materna. Para este momento, utilicé la vestimenta exigida por las normas sanitarias, pero de un color diferente al del personal, por lo que fue fácil identificarme como un agente externo.

El área obstétrica de la Unidad Materna se componía de cuatro tipos de salas: salas de dilatación, salas de expulsivo, salas de postparto y sala de pediatría (Diagrama 1). Las salas se caracterizaban por la continua presencia de usuarias y de profesionales de la salud. Por lo general, el trabajo era ininterrumpido y el ruido permanente.

Las mujeres en proceso de parto ingresaban primero a la sala de dilatación del centro obstétrico. Cuando el parto era inminente, eran trasladadas a las salas de expulsivo. Posteriormente pasaban a las salas de postparto y por último a hospitalización.

Los criterios de inclusión que apliqué fueron: mujeres en labor de parto normal, sin complicaciones obstétricas, que firmaron el consentimiento informado para la investigación.

El diálogo con las parturientas lo realicé mediante entrevistas cortas y a profundidad. La observación la efectué en la sala de dilatación, en la sala de postparto y en la sala de expulsivo. La visita domiciliaria, la concreté con dos de las dieciséis entrevistadas; con las demás no logré acuerdos. Entrevisté a dieciséis mujeres en total.

Diagrama 1

Centro obstétrico: trayectoria de las parturientas.

Fuente: Elaboración propia.

Tabla 2. Total de entrevistadas por grupos de edad.

Rangos de edad Número de Entrevistadas
14 – 19 años 5
20 – 29 años 8
30 – 45 años 3
Total 16

Fuente: Elaboración propia.

Del total de las entrevistadas, tres se auto-identificaron como indígenas. Sin embargo, todas las entrevistadas señalaron conocer algunos aspectos del parto tradicional.

Para el análisis de los testimonios utilicé la teoría fundamentada de Strauss y Corbin (Bénard Calva, 2016). Su método permite transformar datos empíricos en teorías que explican procesos sociales. Consiste en un "proceso ordenado y constante de comparación, análisis y codificación", para llegar a una explicación o teoría sobre el tema en estudio (De la Espriella & Gómez Restrepo, 2020, p. 128). El proceso se desarrolla recogiendo datos que pueden provenir de cualquier fuente de investigación, como encuestas o análisis de contenido. Consiste en la transcripción de los datos, la codificación abierta, la categorización y la elaboración de temas que conducen a teorías o modelos explicativos (De la Espriella & Gómez Restrepo, 2020, p. 129). En la investigación sanitaria es útil para analizar problemas desde una perspectiva cultural y social (De la Espriella & Gómez Restrepo, 2020, p. 130). Aunque el proceso puede estar sesgado desde la perspectiva del investigador, esta limitación se reduce con la triangulación de la información.

En este caso, utilicé triangulación de métodos, ya que recogí los datos mediante diferentes técnicas, como entrevistas a profundidad, observación del proceso de atención del parto y visita domiciliaria.

La recolección de datos terminó cuando no identifiqué categorías nuevas, con ninguna de las técnicas mencionadas y las categorías existentes estuvieron suficientemente desarrolladas.

Resultados

Trabajo de campo

A continuación, en la transcripción de las entrevistas utilicé nombres ficticios para proteger la confidencialidad de las participantes.

Observación

Ingreso al centro obstétrico

El centro obstétrico (Diagrama 1) es una zona considerada aséptica. En esta área se prohíbe el ingreso con ropa de uso común. Las mujeres ingresan solas con una bata celeste, zapatos desechables y gorra. Los familiares no pueden ingresar. Tampoco se permite la ingesta de alimentos, dado el escaso espacio físico y la gran cantidad de pacientes.

Sala de dilatación

La sala de dilatación es un escenario en el que las mujeres esperan el momento del parto. En ocasiones, resulta insuficiente para la gran cantidad de usuarias. Dentro de esta sala, las camillas se ubican una junto a la otra, en ausencia de privacidad. Durante todo el proceso, las mujeres permanecen recostadas en sus respectivas camillas:

Laura grita: “puedo sentarme?”. El personal de salud responde: “no grite, aquí hay más mujeres y les asusta. Respire y cálmese”.

Laura responde: “es que ya no puedo me duele mucho”.

El personal se muestra atareado, tomando signos vitales. Laura continúa gritando: “¿me puedo sentar? Auxilio. Ayúdenme por favor, ayúdenme”. Pero, nadie le responde. Después de más o menos una hora, Laura empieza a pujar más fuerte. Entonces, la residente observa su estado, revisa su área vaginal, y grita: “parto!”. (Ob04)

En las camillas, las mujeres se recuestan boca arriba con las piernas abiertas. Algunas son cubiertas con una manta verde proporcionada por enfermería. Es frecuente observarlas quejándose y gimiendo del dolor. Algunas lucen cansadas, doloridas y muestran cierta desesperación:

María: “Ya no avanzo! – hágame cesárea por favor!” [Después de unos minutos pregunta] “joven, ¿hasta cuándo?”. Estudiante de medicina: “esperemos 15 minutos más”. Se la observa exhausta, cansada, se duerme por momentos. Los ojos entreabiertos. Muestra ojeras. (Ob01)

Como parte de los controles médicos, el tacto vaginal es una práctica común. La mayoría de ellas, incluso las más jóvenes, saben que este procedimiento es necesario. Durante la observación, todas accedieron al tacto vaginal. Ninguna se negó explícitamente al tacto vaginal. En el caso de María, este examen fue realizado por tres residentes de ginecología:

Se aproximan tres residentes con varios internos para hacer una revisión a todas las mujeres. Cuando se acercan a María, el médico 1 se coloca un guante para hacerle un tacto vaginal. – médico 1: “tranquila”. María puja y se queja. Después, se acerca el médico 2 y le realiza otro tacto vaginal y por último el médico 3 para realizarle un tercer tacto. Mientras realizan el examen, intercambian impresiones. Se ponen de acuerdo: “si en treinta minutos no sale el bebé, pasa a cesárea…”. Después de casi una hora, se acerca nuevamente el médico 1 y realiza otro tacto vaginal: “puja abajo, como que te haces la deposición. Dale. Tienes que pujar abajo mija, si no tu bebé está mucho tiempo aquí…”. María, recostada, sigue pujando. (Ob01)

El corredor: camino a la sala de expulsivo.

Después de la espera en la sala de Dilatación, para el momento preciso de dar a luz, las mujeres son llevadas hacia la sala de expulsivo. En el trayecto, algunas intentan cubrir sus partes íntimas. Otras, quedan rendidas por el cansancio y el dolor.

Para algunas mujeres, el traslado se convierte en una situación angustiosa. Pues, mientras en la sala de dilatación eran alentadas a pujar y abrir las piernas; durante el trayecto a la sala de expulsivo, los profesionales ordenaban con insistencia: no pujar, cerrar las piernas y respirar.

En la sala de Dilatación: ¡La parturienta grita “ya está abajo”! En este momento el personal cierra las piernas de la mujer. Una interna coloca su mano en la región vaginal: “cierre las piernas, no puje”. La mujer grita “no puedo”. Se queja. (Ob03)

…a través del corredor la mujer es llevada rápidamente a la sala de expulsivo. El parto estaba en curso. Una de las internas coloca su mano en el área vaginal para evitar la salida del niño. (Ob02)

En la sala de expulsivo

Las salas de expulsivo eran áreas totalmente limpias y asépticas. El personal que atendía el parto vestía ropa esterilizada, incluidos guantes y mascarillas. Para el nacimiento, las madres debían cambiar de camilla, lo que resultaba ser un momento incómodo. Eran obligadas a impulsarse, conteniendo los pujos, mientras recibían ayuda del personal de enfermería. Sin embargo, algunas mujeres se veían solas en medio de las órdenes. Rápidamente el personal de enfermería cubría con batas limpias las piernas y el vientre de la madre. Por tanto, el nacimiento ocurría en entornos totalmente asépticos.

Después de los ajetreos, y ya instaladas en la mesa ginecológica, algunas mujeres presentaban interrupción de los pujos. El personal solía alentar a la parturienta a pujar con fuerza:

La interna de medicina dobla la cabeza de María. Recomienda a María: “no grite, puje”. María exclama: “quiero estirarme un ratito” [intenta levantar las piernas que descansan en las pierneras de la mesa ginecológica] La interna ordena: “no puede. ¡Respire, después estiramos la pierna… ya! Respire” [María intenta llevar la mano al abdomen] “No se toque. Cuando venga el pujo, puje”. (Ob01)

El interno de medicina aconseja a una parturienta: “Puje bien. Toda la fuerza la deja en la garganta. ¡Puje bien! ¡No grite!”. (Ob02)

Tras el nacimiento, el recién nacido era colocado en el vientre de la madre. Después de cortar el cordón umbilical, era llevado a la sala de pediatría para ser bañado y alimentado. Las mujeres permanecían en la sala de expulsivo hasta la salida de la placenta. Posteriormente, eran trasladadas a hospitalización, en donde se reunirán con sus bebés.

Entrevista a las parturientas

Condiciones sociales:

Del total de entrevistadas, doce se identificaron como mestizas y cuatro como indígenas. Sin embargo, todas conocían algunos aspectos del parto en casa atendido por comadronas. Además, tres entrevistadas conocían a profundidad el proceso de atención del parto tradicional, ya que sus madres eran comadronas.

Es interesante notar que, de todas las entrevistadas, cinco ya tuvieron partos anteriores. Pero solo dos de ellas los tuvieron en sus domicilios. Además, todas las madres de las mujeres entrevistadas habían dado a luz en su casa, con la atención de una comadrona o incluso solas. Y cuatro de ellas también tuvieron partos hospitalarios.

De las dieciséis entrevistadas, dos tenían estudios superiores. Las otras nueve no habían terminado la primaria y cinco no habían terminado la secundaria.

Tabla 3

Condiciones sociales de las entrevistadas.

Rangos de edad N° Ent. Etnia Nivel de estudios Ocupación
Indíg. Prim. Inc. Sec. Inc. Sup. E.D. V. Amb. Aux. E. Doce. QD
14 – 19 años 5 2 5 - - 2 1 - - 2
20 – 29 años 8 1 2 4 2 3 - 1 1 3
30 – 45 años 3 1 2 1 - - 2 - - 1
Total 16 4 9 5 2 5 3 1 1 6
N° Ent.: nmero de entrevistadas. Indig.: indígenas. Prim. Inc.: primaria incompleta. Sec. Inc.: secundaria incompleta. Sup: estudios superiores. E.D.: Empleada doméstica. QD: Quehaceres Domésticos. V. Amb.: vendedora ambulante. Aux. E.: Auxiliar de enfermería. Doce.: Docente.

Fuente: Elaboración propia.

Sobre la condición laboral: cinco de las dieciséis trabajan como empleadas domésticas. Tres trabajaban como vendedoras ambulantes. Una trabajaba como auxiliar de enfermería y otra como docente de escuela. Las demás dependían económicamente de sus parejas o sus familias y realizaban quehaceres domésticos (Ver tabla 3).

Vivencias durante el embarazo y el parto

Durante la etapa del embarazo, las mujeres experimentaban una constante disputa entre prácticas médicas tradicionales y prácticas biomédicas. La experiencia de Ruth ilustraba esa disputa. Sus vecinas le habían recomendado que se haga revisar con una partera del sector. Pero, el comentario de otra amiga le hizo desistir. Al respecto comentó:

“Me iba a hacer ver con la partera, pero no me hice ver, porque una señora le dijo a mi mamá que no, porque esa partera tenía mala espalda. Porque esas parteras tienen mala mano, mala espalda, o bien muere el guagüito o bien nace enfermito”. (E16)

Al mismo tiempo, Ruth había acudido por una ocasión al servicio médico, en donde le recomendaron que se realice una ecografía. Pero sus padres le advirtieron que ese examen “le daña las vistas a los guagüitos”, por lo que no se realizó.

Para Ruth, las parteras tenían “mala mano (E16). Por lo que, para el momento del parto, decidió acudir al hospital. Su percepción le ayudó a sobrellevar la molestia que le produjo la exposición de su cuerpo a las miradas de los profesionales varones, durante la atención hospitalaria:

“Para mí era como algo vergonzoso. Yo decía: ponernos así, ¡qué vergonzoso! ¿Y no puede haber mujeres? Eso pensaba, que no podría haber mujeres. Dicen que los hombres tienen más buena mano que las mujeres”. (E16)

Miriam también experimentó molestias durante la atención. Sin embargo, terminó acoplándose a la dinámica del servicio público:

Miriam: La verdad no me imaginaba así [...] El espacio muy pequeño, como que todas estábamos ahí abiertas las piernas. No sé. Pensé que había como cortinitas, un poco de privacidad eso más que nada […] me sentía súper incómoda. Todas gritando, una más que otra, todas abiertas [las piernas] y todos, hombres, pasaban. Justo me tocó a mí en la puerta y todos pasaban por ahí, y me dijeron que tenían que hacerme el tacto, que abra las piernas. No quería la verdad, no quería, me dijeron “tranquila”. Yo dije: “espérese un ratito” […] Como nunca había entrado a una sala de partos, me impactaban las mujeres y el ruido del lugar donde estábamos… Yo decía: “sáquenme esto” [el suero], quería salir corriendo, me sentía súper incómoda… Ya después me hice de otra idea, me puse en otro plan, de que ni modo. Yo estoy en el plan de que […] así funciona. Para qué, los jóvenes súper bien, igual los residentes, nos ayudaban. Yo sabía que ellos lo hacían por su profesionalismo, entonces bueno, […] me pongo en el plano de que es el trabajo de ellos, si no cómo se prepararían ellos […] si no imagínese quien nos podría ayudar en esos casos […] de ahí pienso yo que en todo lugar público nos toca acoplarnos a lo que esté (E08).

Durante el embarazo, Ruth aceptó y rechazó prácticas de atención de la biomedicina y de la medicina tradicional. Para el momento del parto, eligió la atención biomédica. El malestar generado por la presencia de los profesionales varones y la exposición corporal, fue aceptada y consentida en nombre de la “buena mano que tienen los hombres” (E16) y del bienestar de su hija.

Semira, una de las mujeres cuya madre es comadrona, también estuvo en contacto con los dos tipos de atención obstétrica: tradicional y biomédica. Durante el embarazo su madre la “manteó” (masajear el abdomen). Pero, como el bebé “no asomaba” (E10), le recomendó acudir al hospital. Al contrario de Ruth, sí se realizó el eco obstétrico del primer trimestre de embarazo.

Durante el embarazo, todas las mujeres entrevistadas estuvieron en contacto con las dos formas de práctica obstétrica. Para los cuidados del embarazo constantemente eligieron entre esas dos opciones. Su decisión final estuvo determinada por la etapa gestacional y por su percepción de complejidad. Así pues, para las primeras etapas del embarazo eligieron prácticas obstétricas tradicionales. Para las últimas semanas del embarazo y para el parto, optaron por el modelo biomédico.

Semira comentó algunas diferencias entre el parto tradicional y el parto biomédico. Para ella, el parto en casa es un proceso en el que el cuerpo recibe mayor impacto, por lo que se requiere reposo absoluto: “se rompen todos los huesos” (E10). En cambio, en el hospital, el parto es menos agresivo y la recuperación es más rápida:

“Cuando se da a luz en la casa no se puede mover a ningún lado. Porque dice […] mi cuñada […] que cuando ha dado a luz en la casa se le rompen todos los huesos. Ella no ha podido ni moverse a ningún lado. Y cuando vino a dar a luz en el hospital, ella ya salió de aquí caminando. En la casa no podía moverse para ningún lado […] por el dolor. Por eso sólo utilizaba bacinilla adentro, y para la deposición tierra. Sin salir: ir al baño. [En el hospital] yo […] ya me fui al baño”. (E10)

Igualmente, diferenció entre doctor y practicante. Para ella, el doctor es el que hace lo “más complicado” (E10). Compara “al doctor” con su madre que es partera y en cierta forma devalúa sus prácticas.

Semira: “doctor es el que hace la cosa más difícil: ver las contracciones. Un ayudante no es lo mismo. Como un estudiante que recién está aprendiendo, no puede hacer igual las cosas […] Entonces como mi mamá no es casi doctora, es partera, dijo que no dé a luz en la casa, sino en el hospital” (E10)

Eligió la atención hospitalaria por considerarla como la mejor opción para “dar a luz bien” (E10). A pesar de conocer las prácticas tradicionales de atención y de haber recibido este tipo de cuidado durante su embarazo, eligió el parto biomédico; motivada por su propia madre que trabaja en la partería.

Así mismo, diferenció dos posiciones: la de mujer y la de madre. Como madre sacrificó su propio bienestar, su comodidad, por el bienestar de su hijo; asegurado en la atención biomédica:

Semira: “Como mujer, yo podría dar a luz donde sea, pero como madre también es que mi hijo estese bien, de que haya nacido bien, de que no le pase nada. Entonces, ser mamá es ser responsable, más que todo”. (E10)

Como vemos, la aceptación de las distintas rutinas hospitalarias, de la época, hace parte de un ejercicio maternal cuya lógica determina que “lo importante es que el hijo o la hija nazcan bien” (E10). En este sentido, los testimonios evidencian la expectativa que las mujeres depositaban en el modelo biomédico. Sin embargo, el bienestar emocional y la subjetividad quedaban en segundo plano, reforzándose la dimensión de una maternidad abnegada, asociada a la identidad femenina.

Para algunas de las mujeres entrevistadas, la posibilidad de una atención hospitalaria – gratuita, representó una ventaja con la que no contaban sus madres, pues les aseguró el cuidado que en sus casas no hubieran tenido:

Mía: “en la casa no hay quien le vea. En el hospital nos atienden”. (E09)

Los conocimientos especializados del personal de salud también las motiva a acudir al servicio hospitalario. A esto se suman las advertencias de algunos médicos y médicas sobre los riesgos que conlleva la atención con parteras.

Todas las mujeres entrevistadas se mostraron conformes con la atención recibida, a pesar de las contrariedades que sintieron durante el proceso de atención. Sin embargo, tanto en las entrevistas, como en las observaciones, identifiqué algunos componentes de lo que hoy se define como Violencia Obstétrica y que los agrupo en tres categorías: violencia estructural, violencia psicológica y violencia física. Estas tres categorías están inmersas en un contexto de normalización de la violencia, ya que son prácticas institucionalizadas, que forma parte de la atención rutinaria del personal de salud y que son aceptadas por las usuarias. Las entrevistadas identificaron algunas de estas prácticas como situaciones molestas (E08; E16); sin embargo, no las descalificaron y aceptaron estas rutinas como parte de la atención institucional (Tabla 4).

Tabla 4

Trabajo de campo: análisis de los datos.

Entrevistas Observación Categorías Interpretación
Ingresan solas. Restricción del acompañamiento Violencia estructural (determinada por la organización institucional y el discurso médico imperante). Violencia Obstétrica
Posición obligatoria en decúbito supino. Vulneración de la autonomía.
Falta de privacidad. Exposición innecesaria del cuerpo
Falta de información. Falta de información.
Ayuno prolongado
Atención mecanizada: Venoclisis a todas las mujeres. Pujo dirigido.
Ignoran solicitudes de ayuda. No tratamiento del dolor. Trato indiferente. Violencia psicológica
Tacto vaginal repetido. Tacto vaginal injustificado, sin consentimiento. Violencia Física
Espacio físico reducido y equipamiento biomédico exclusivo
“La partera tiene mala mano” Parto hospitalario responsabilidad materna Normalización de la violencia

Fuente: Elaboración propia.

Análisis documental:

Normativa internacional

En años previos al 2010, el término Violencia Obstétrica ya había sido reconocido por legislaciones latinoamericanas, como Venezuela (Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, 2007) y Argentina (Honorable Congreso de la Nación Argentina, 2009).

A partir del año 1985, la OMS había publicado algunos documentos en los que se aboga por un Parto Respetado. Sin embargo, hasta la fecha, no ha utilizado el termino Violencia Obstétrica en sus recomendaciones.

Normativa nacional

El análisis de las normativas nacionales me permite identificar que en los años anteriores a 2010 no existían referencias sobre temas relacionados explícitamente con el concepto Violencia Obstétrica. Los aspectos que hoy en día la definen se reconocieron a partir del 2008 bajo el término Parto Culturalmente Adecuado, tal como veremos a continuación (Tabla 5).

Tabla 5

Análisis comparativo de la normativa nacional e internacional sobre los derechos de las mujeres y la violencia obstétrica.

Año Evolución del reconocimiento de la violencia obstétrica en la normativa Normativa nacional Normativa internacional
1985 Recomendaciones sobre el nacimiento OMS. Declaración de Fortaleza
1998 Salud sexual y reproductiva. Maternidad Gratuita. Constitución Política del Ecuador. Reforma a la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia.
2007 Define Violencia Obstétrica. Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia. Venezuela.
2008 Salud sexual y reproductiva. Constitución Política del Ecuador
Salud sexual y reproductiva. Parto culturalmente adecuado: brindar información, acompañamiento durante el parto, la libertad de movimientos y de posición, el apoyo emocional y la restricción de procedimientos innecesarios (tacto vaginal no justificado, ayuno, venoclisis rutinaria). Guía Técnica para la Atención del Parto Culturalmente Adecuado
2013 Salud sexual y reproductiva. Parto Seguro. Atención Intercultural Manual - Atención Integral en Salud Familiar, Comunitaria e Intercultural (MAIS-FCI)
2014 Parto humanizado, pero persisten características de la atención mecanizada: Canalizar vía endovenosa preventiva. Controlar las contracciones: pujo dirigido. Norma Técnica para la Atención Integral de Salud Materna
2014 Parto Respetado. OMS
2015 Parto humanizado. Atención Obstétrica Segura. MSP. Atención del trabajo de parto, parto y posparto inmediato. GPC.
2016 Ampliar la cobertura. Atención Intercultural: como la libre posición, el acompañamiento, el alivio del dolor, la ingesta de alimentos y líquidos y la necesidad de proporcionar un espacio físico adecuado, manejo del dolor y equipamiento mínimo. MSP. Normativa Sanitaria ESAMyN.
2018 Define violencia gineco-obstétrica Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (LOIPEVCM)
2018 Parto respetado OMS
2021 Cuidados durante el parto OMS
2026 Define violencia gineco-obstétrica y sus características Proyecto de Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia Obstétrica
MAIS-FCI: Modelo de Atención Integral de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural. MSP: Ministerio de Salud Pública. GPC: Guía de Práctica Clínica. ESAMyN: Establecimientos de Salud Amigos de la Madre y del Niño. LOIPEVCM: Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. OMS: Organización Mundial de la Salud.

Fuente: Elaboración propia.

Con la Constitución del año 1998 se reconoció el derecho de las mujeres a la salud sexual y reproductiva; y su acceso gratuito.

A partir del año 2008, con la publicación de la Guía Técnica para la Atención del Parto Culturalmente Adecuado, se reconocieron algunos de los componentes, de lo que hoy en día se reconoce como Violencia Obstétrica. En ese documento, las siguientes acciones se mencionaron como componentes de la Atención Culturalmente Adecuada: brindar información, acompañamiento durante el parto, la libertad de movimientos y de posición, el apoyo emocional y la restricción de procedimientos innecesarios (tacto vaginal no justificado, ayuno, venoclisis rutinaria). Todos estos aspectos se entendieron como medidas asociadas a diferencias culturales de las poblaciones y no como un derecho para toda la población. Simultáneamente, se inauguró la sala de parto culturalmente adecuado, en el Hospital de Otavalo (Manuela Tituaña, M. M., 2020).

Más adelante, en el año 2013, se publicó el Manual de Atención Integral en Salud, en donde persistía un enfoque basado en el reconocimiento de la salud sexual y reproductiva, como un derecho para todas las mujeres; y en el acceso al parto seguro, como estrategia clave para la disminución de las elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal (Grupo Banco Mundial, s. f.).

En el año 2014 se publicó la Norma Técnica para la Atención Integral de Salud Materna. En esta, se promovió la atención institucional del parto y se definió la Atención Humanizada del mismo. En el concepto Atención Humanizada se incluyeron las acciones mencionadas anteriormente como componentes del Parto Culturalmente Adecuado (Tabla 5). Para el año 2015, se publicaron las Guías de Práctica Clínica, en las que se puso énfasis en la Atención Obstétrica segura y se incluyeron nuevamente las acciones mencionadas en los conceptos Parto Culturalmente Adecuado y Atención Humanizada (Tabla 5). A estas acciones se añadió la indicación de no realizar el pujo dirigido.

Para el año 2016, se publicó la normativa Sanitaria ESAMyN (Establecimientos de Salud como amigos de la Madre y el Niño), en la cual se incluyeron las recomendaciones ya mencionadas (como la libre posición, el acompañamiento, el alivio del dolor, la ingesta de alimentos y líquidos y la necesidad de proporcionar un espacio físico adecuado y equipamiento mínimo). A estas recomendaciones se añadió el manejo del dolor durante el parto. Se puso énfasis en la ampliación de la cobertura de atención y en la Atención Intercultural. La Atención Intercultural se promovió como el respeto a las prácticas culturales, pero no se hizo mención de la inclusión de la partera en los espacios biomédicos.

Para el año 2018, la Ley para prevenir la violencia contra las mujeres incluyó el término Violencia Obstétrica, como una forma de violencia contra las mujeres. En el 2021, se actualizó la normativa Sanitaria ESAMyN y se enfatizó en algunas de las acciones ya mencionadas, como evitar intervenciones innecesarias, respeto a la privacidad y la interculturalidad.

Por último, en 2026, se planteó el Proyecto de Ley para la Erradicación de la Violencia Obstétrica, en la cual se definió, de forma más detallada, el término Violencia Obstétrica, que incluye los siguientes aspectos: trato deshumanizado, prácticas invasivas o innecesarias, negación de la atención, discriminación, falta de información, derecho a la identidad cultural y abuso sexual. Además, se definen otros términos relacionados con la violencia obstétrica y que contribuyen a su reconocimiento. Estos son: parto humanizado, trato deshumanizado, tiempos biológicos y tiempos psicológicos.

Línea de tiempo: Evolución del marco normativo ecuatoriano en materia de violencia obstétrica.

La normativa ecuatoriana refleja un abordaje complejo de los derechos de las mujeres en la atención del parto. En un inicio, los reglamentos se centraron en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres (Ecuador, 1998) y en el acceso gratuito a la atención materna (Congreso Nacional del Ecuador, 1998). Posteriormente, la normativa (Ecuador, 2008) incluyó algunos aspectos que hoy se reconocen como violencia obstétrica, pero bajo el velo de las diferencias culturales. El énfasis del Estado estuvo enfocado en la atención hospitalaria del parto y en la ampliación de la cobertura, dadas las barreras para el acceso a los servicios (especialmente en poblaciones rurales e indígenas) y las elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal (Grupo Banco Mundial, s. f.). Las políticas incluyeron algunos aspectos para la satisfacción de la atención, con enfoque en las poblaciones culturalmente diferenciadas.

A partir del año 2014, la normativa incluyó el termino Parto Humanizado (MSP, 2014), que sugiere la inclusión de un sector más amplio de la población. A la par, se planteó el discurso de la Atención Intercultural, como una estrategia que permite la participación de la partera en los espacios biomédicos.

Solo a partir del año 2018 (Asamblea Nacional del Ecuador, 2018), se incluyó en la normativa el término violencia obstétrica, el mismo que se ha definido con más detalle en la actualidad, en el Proyecto de Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia Obstétrica (Asamblea Nacional del Ecuador, 2026) (Diagrama 2).

En cuanto a las normativas internacionales, en el año 1985, la OMS publicó las Recomendaciones sobre el nacimiento (Declaración de Fortaleza, 1985). Estas incluyeron tomar en cuenta a los cuidados emocionales, el trato y valoración hacia las mujeres (dar información, libertad de movimientos y respeto por prácticas culturales) y la no patologización del parto (venoclisis rutinaria, ayuno, tactos vaginales). Posteriormente, países como Venezuela (Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, 2007) y Argentina (Honorable Congreso de la Nación Argentina, 2009) incluyeron la violencia obstétrica como una forma de violencia de genero.

Diagrama 2. Línea de tiempo: Evolución del marco normativo ecuatoriano en materia de violencia obstétrica.

OMS: Organización Mundial de la Salud. V.O.: Violencia Obstétrica. R.N.: Recomendaciones para el Nacimiento. SSyR: Salud Sexual y Reproductiva. M.G.: Maternidad Gratuita. P.S.: Parto Seguro. P.C.A.: Parto Culturalmente Adecuado. P. R.: Parto Respetuoso. P.H.: Parto Humanizado. A.O.S.: Atención Obstétrica Segura. A.I.C.: Atención InterCultural.

Fuente: Elaboración propia.

En 2021, Venezuela reformó la ley y ratificó a la violencia obstétrica como un delito penal.

La OMS ha publicado varios documentos sobre el Parto Respetado (OMS, 2014 y OMS, 2018) y en 2021 publicó la Guía de cuidados durante el Trabajo de Parto (OMS, 2021), en la que incluyó a la comadrona como agente principal de la atención del parto normal y detalló todos los componentes que son parte de la atención biomédica del parto respetado. Estos componentes incluyen la ingesta de alimentos o bebidas, la libre posición y movimiento, el acompañamiento por un familiar, el manejo dolor (no farmacológico y farmacológico) y la toma de decisiones compartida. Cabe destacar que la OMS, hasta la fecha, no se ha referido al término violencia obstétrica en ninguna de sus declaraciones.

Discusión

Los datos recogidos en el estudio realizado en un hospital público de la ciudad de Quito (Trabajo de campo, 2010 – 2011), evidencian características rutinarias de la atención biomédica, que hoy son calificadas como violencia obstétrica, por normativas internacionales y nacionales. Tanto en las entrevistas, como en las observaciones realizadas, se identificaron las siguientes acciones: restricción del acompañamiento, restricción para la movilización y para la libre posición durante el parto (vulneración de la autonomía), falta de privacidad, tactos vaginales innecesarios y falta de información. Además, en las observaciones se identificó, atención mecanizada (venoclisis rutinaria, pujo dirigido), falta de manejo del dolor, espacio físico reducido y equipamiento que impedía la libre movilidad de las mujeres (Tabla 4 y Tabla 5).

Las entrevistas evidenciaron que, durante el embarazo, las usuarias hacían uso de dos modelos de atención del parto, el tradicional y el biomédico. Elegían entre uno y otro según su percepción de complejidad. Para el momento del parto, todas eligieron la biomedicina, por considerarla eficaz para cuidar del bienestar de sus hijos. Asociaron a la partera con la mayor probabilidad de complicaciones. Al contrario, en sus testimonios se evidenció la percepción de que la atención por médicos es más segura y eficaz. Esta percepción les indujo a aceptar las molestias vividas durante la atención, lo que interpretamos como una normalización de la violencia durante la atención del parto (E08; E16: E01; E02).

Cabe destacar que, en esa época, el discurso del estado enfatizaba en la Maternidad Gratuita (Congreso Nacional del Ecuador 1998 y 2006), como una forma de promover la atención institucional del parto y ampliar la cobertura sanitaria, para reducir las elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal (Grupo Banco Mundial, s. f.). Tanto en las normas, como en los imaginarios de la población, se asociaba al parto biomédico como seguro y eficaz, ante los potenciales riesgos de complicaciones y muerte, relacionados con el parto domiciliario. Se promovía el parto hospitalario, pero no se tomaba en cuenta el bienestar emocional, físico y psicológico de las mujeres, durante la atención.

A partir del año 2008 (Ministerio de Salud Pública del Ecuador, 2008), se reconocieron algunas necesidades emocionales y físicas de las mujeres durante la atención del parto, pero se las encuadró en el discurso de las diferencias culturales.

Cabe mencionar, que estas observaciones se enmarcan en una realidad nacional caracterizada por una histórica desigualdad social, que se manifiesta en las elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal, que han afectado especialmente a mujeres de sectores rurales, indígenas y afroecuatorianas (Noboa Cruz, 2019: 15, 16)

Tabla 5. Prácticas obstétricas deshumanizantes y transformaciones en la normativa ecuatoriana.

Trabajo de campo años 2010 - 2011 Categorías Año Categorías Instrumentos normativos
Normativa internacional (NI) 1985 Recomendaciones sobre el nacimiento OMS. Declaración de Fortaleza
Normativa nacional (NN) 1998 Salud sexual y reproductiva. Maternidad Gratuita. Constitución Política del Ecuador. Reforma a la Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia.
NI 2007 Define Violencia Obstétrica Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de Violencia. Venezuela.
NN 2008 Salud sexual y reproductiva Constitución Política del Ecuador
Salud sexual y reproductiva Parto culturalmente adecuado: brindar información, acompañamiento durante el parto, la libertad de movimientos y de posición, el apoyo emocional y la restricción de procedimientos innecesarios (tacto vaginal no justificado, ayuno, venoclisis rutinaria). Guía Técnica para la Atención del Parto Culturalmente Adecuado
Restricción del acompañamiento. Vulneración de la autonomía. Exposición innecesaria del cuerpo. Ayuno prolongado. Atención mecanizada. Espacio físico reducido y equipamiento biomédico exclusivo. Violencia estructural 2010 - 2011
Trato indiferente. Falta de información. Violencia psicológica
Tactos vaginales innecesarios. Violencia física
Aceptación de la vulneración del derecho a prácticas culturales. Resignación de atención biomédica bajo parámetros imperantes en la época. Normalización de la violencia
NN 2013 Salud sexual y reproductiva. Parto seguro. Atención Intercultural Manual - Atención Integral en Salud Familiar, Comunitaria e Intercultural (MAIS-FCI)
2014 Parto humanizado, pero persisten características de la atención mecanizada: Canalizar vía endovenosa preventiva. Controlar las contracciones: pujo dirigido. Norma Técnica para la Atención Integral de Salud Materna
NI 2014 Parto Respetado OMS
NN 2015 Parto humanizado Atención Obstétrica Segura MSP. Atención del trabajo de parto, parto y posparto inmediato. GPC.
NN 2016 Ampliar la cobertura. Atención Intercultural: como la libre posición, el acompañamiento, el alivio del dolor, la ingesta de alimentos y líquidos y la necesidad de proporcionar un espacio físico adecuado, manejo del dolor y equipamiento mínimo. MSP. Normativa Sanitaria ESAMyN.
NN 2018 Define violencia gineco-obstétrica Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (LOIPEVCM)
NI 2018 Parto respetado OMS
NI 2021 Cuidados durante el parto OMS
NN 2026 Define violencia gineco-obstétrica y sus características Proyecto de Ley Orgánica para la Erradicación de la Violencia Obstétrica

NN: Normativa Nacional. NI: Normativa Internacional.

Fuente: Elaboración propia.

La disputa entre modelos de atención tradicional y biomédico, evidenciada en los testimonios de las entrevistadas, se presenta también en la evolución de las normativas ecuatorianas. En un inicio, las normativas enfatizaban en los derechos sexuales y reproductivos para toda la población, lo que incluía la maternidad segura y el acceso a los servicios de salud-biomédicos. Con el paso de los años, el discurso estatal reconoció las diferencias culturales en salud (parto tradicional) y las diferenció del modelo biomédico. Esta disyuntiva fue resuelta con los intentos por articular la medicina tradicional con la biomedicina, expresada en el Modelo de Atención Integral de Salud Familiar, Comunitario e Intercultural (MSP, 2013) y con las recomendaciones para la inclusión de las parteras en los sistemas de atención biomédicos – estatales (MSP, 2016).

El reconocimiento de las necesidades emocionales y físicas de las mujeres durante la atención del parto, pasó del discurso de las diferencias culturales, al del parto humanizado (MSP,2015) y finalmente al reconocimiento legal de la Violencia Obstétrica, en la atención biomédica (Asamblea Nacional del Ecuador, 2018). En la actualidad este concepto está en un proceso de transición normativa, en Ecuador, y aún no se ha definido una ley que lo regule (Asamblea Nacional del Ecuador, 2026)

Conclusión

A partir del análisis de los datos recogidos en los años 2010 – 2011 y su interpretación a la luz de los nuevos reglamentos, se concluye que los cambios normativos sobre los derechos de las mujeres en la atención del parto son importantes y evidencian una histórica naturalización de la violencia obstétrica.

En un inicio, el reconocimiento de las acciones que vulneran la dignidad, la integridad y la libertad de las mujeres en proceso de parto, fue asociado a las diferencias culturales. Con el paso de los años, este reconocimiento se amplió como una necesidad de toda la población. En la actualidad, se reconoce la violencia obstétrica como una forma de violencia de género y existe un proyecto de ley en debate legislativo, que la plantea como un delito autónomo.

Declaración sobre uso de IA

Declaro que usé IA para traducir el resumen y las palabras clave de este artículo, para redactar la bibliografía y para mejorar la redacción del título del diagrama 2.

Referencias

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